Archivar paraAgosto, 2008

5

Ya tengo cinco meses, ni un diente, poco pelo y desmadrado, unos mofletes importantes, unos ojazos impresionantes y … por si fuera poco… ¡¡¡he aprendido a hacer la pedorra!!!. Prrrrrreeeettttttttttt, toma ya autopromoción.

Mi hermano cada vez me quiere más- Lo intento mantener a ralla poniéndome a llorar como una loca cuando se acerca a menos de un metro. Autodefensa para bebés… igual escribo un libro.

Me aguanto bastante bien sentada, aunque necesito un punto de apoyo en la cabeza, que sigue siendo demasiado grande para sostenerse por si misma…. Eh, si algún listo se ríe se las verá con mi hermano. He mejorado mucho mi precisión, cojo cosas más pequeñas, soy capaz de ponerme el chupete yo sola, me río a carcajadas y puedo tirarme horas mirándome las manos.

Bueno ya vale por el momento que una tiene que empezar a mantener algunas cosas en la intimidad.

 
 

 
 

La casa de Fluvi

Podría tirarme unas cuantas horas explicando cómo es la casa de Fluvi pero no voy a extenderme tanto, no porque no me apetezca, es que mi papá me ha dicho que me deje de rollos y que me lave los dientes…, otra tontería como una casa porque va y me dice un día que estos dientes se caen para que el ratoncito Pérez se tire el rollo de traerte un euro… que si se me van a caer haga lo que haga maldita la gracia de lavarme los dientes pero bueno… ¡son tantas las tonterías que hacen los mayores!.

Al grano, fue a ver al Fluvi, lo vi en su casa que es muy grande y llena de cosas raras con chinitos y negritos y de todos los sitios hasta de Castilla León estos habían hecho una casa con botellas de vino. Aclaro aquí que los niños no pueden beber vino porque si no se vuelven mayores de golpe con el consiguiente peligro de comenzar a hacer las mismas tonterías que ellos.

Lo que más me gustó además de Fluvi que es azul y simpático, fue el teatro de los científicos locos del futuro que hablaron de la presión y pincharon globos y también la fuente que moja con chorros y que yo me mojé porque me metí en calzoncillos. Ah bueno, también había una torre alta de agua que era mentira porque era de cemento y dentro sólo había cuatro tonterías pero te pegas una paliza de subir que pa qué.

Los “codrilos” son también muy bonitos pero no se movían y yo me escondí porque si se despiertan te muerden el culo que me lo ha dicho mi papá y en esto prefiero creerlo. También vi “nutras” que son como unas ratas grandes que bucean. Yo también buceo pero no tengo pelo en todo el cuerpo como ellas y mi papá que también tiene, pelos digo, que “nutras” me ha dicho que no quiere ninguna en casa.

En fin pues eso es lo que yo os puedo contar de la casa del Fluvi, eso y que no se malgasta el agua que hay poca y está muy rica… aunque a mí me gusta más el zumo de piña.

A ver para cuándo Expo Zumo de Piña con una mascota que se llame Pulpi.

Besos y mocos, (han vuelto a sacarme cosas raras de la nariz), para todos.