Archivar paraJulio, 2008

Piscis

A veces los mayores se empeñan en que hagamos cosas que no son normales, digo que si yo fuese un pez tendría siempre los ojos abiertos, grandes, así como mi hermanita pero sin cerrarlos… y tendría la cola atrás, en el culete y no delante como ahora. Y es que yo ¡¡¡no soy un pez!!!, soy un niño, un hermano mayor. ¿Por qué entonces tengo que meterme en la piscina si manguitos, sin “flota”, sin nada?. Manías de los mayores que son muy fatales.

El caso es que cuando viene el verano, que es cuando lo del calor y los helados y las vacaciones. Bueno cuando viene el verano y no vamos al cole para que no nos aburramos dice mamá que tenemos que ir a nadar y por eso me lleva a la piscina que ella me lleva pero sólo me baño yo, bueno yo y mis amigos y la monitora que me enseña a nadar que es muy maja pero como es mayor ya se sabe… tiene sus manías y se empeña en que me meta en la piscina grande, y yo ya le digo que la piscina grande es para los

grandes y yo soy pequeño aunque sea el hermano mayor… que lo cortés no quita lo valiente.

La verdad es que me lo paso “felomenal”, alguna vez tengo algo de miedo pero bueno. Me han pasado de nivel y cada vez me gusta más el agua, siempre y cuando toque con los pies en el suelo que como tod@s ya sabéis yo soy un tío cabal.

Me compraron unas gafas para nadar y estuve todo el primer día con las gafas puestas hasta por la calle las llevaba pero bueno… luego me las comí por aquello de probar nuevos sabores y ahora me bajo un poco el gorro de baño y es lo mismo que a fin de cuentas cuando llevaba las gafas también cerraba los ojos debajo del agua. Que ya les dije querid@s que yo no soy un pez. Glu, glu, glu…

P.D.

Atención pregunta…. ¿las hermanitas pequeñas saben nadar….?, hummmm, “teneré que plobralo”.

Four roses

Cómo pasa el tiempo nenes, mentiría si dijese que recuerdo el día en que nací, que esta cabeza mía todavía es muy pequeña para exigirle semejantes esfuerzos.

Cuentan que salí blanca, casi gris y no respiraba. Mis papás se asustaron mucho y tardé un poco en ponerme en marcha… pero… mucho, bueno…, no tanto, ha llovido desde entonces.

Ahora tengo ¡CUATRO MESES!. Y esto amigos no es moco de pavo, ni de Álex.

Señores ya tengo cuatro mesecitos

Señores ya tengo cuatro mesecitos

Que qué he hecho en todo este tiempo… bufff, infinidad de cosas, vale, cosas fáciles y pequeñas, casi inapreciables para vosotras y vosotros, amigas y amigos pero… ¡ah!, cosas muy importantes para mí.

Por ejemplo ya se, más o menos, dónde tengo las manos, casi casi no cruzo la vista…, mmmmmm, el “chupe” si el viento viene a favor soy capaz de metérmelo yo sola en la boca…, junto las manitas en posición de oración, lo cual viene muy bien así ruego por mi alma, nunca mejor dicho, que con hermanos como el mío no hacen falta enemigos. También juego con algunos juguetes y llamo la atención de los que me rodean lanzando gritos.

Por lo demás todo va bien, peso más de seis kilos, me porto “felomenal”, estoy siempre alerta con mis ojos panorámicos y… bueno… ya está… que tengo sólo cuatro meses… otro día más. Chaooooo.

Problema de narices

Lo menos seis meses con todo el mundo preocupado. De mi naricilla tan molona no dejaban de manar mocos y no unos mocos cualquiera, qué va. Mocos espesos como puré, grumosos y malolientes.

Mis papás estaban preocupados, nadie sabía el porqué de semejantes emanaciones. Mucolítico por aquí, lavado nasal por allá pero nada de nada. Los días iban pasando y yo con los mocos colgando. ¡Y cómo apestaban los condenados!.

La doctora, un buen día decidió que me hiciesen una foto del cerebro, porque según dijo igual tenía la nariz estropeada.

Me lo pasé muy bien cuando me hicieron la fotos, como no me estuve quieto en todo el rato tuvieron que repetirlas varias veces. Nada, que no se veía nada… en fin, dijo la deoctora, habrá que enviarlo al topotrinologo que es el doctor de las narices y las orejas.

Ese doctor me hizo mocar muchas veces y me metió una linterna chiquitííísima por la nariz y al final….. ¡Bingo!. Metió unas pinzas en mi linda naricita y sacó un trozo de espuma que me metí hace tiempo y se me había olvidado por completo… sí, sí, espuma de esa que hay dentro de los cojines… que me hace mucha gracia y me pareció buena idea meterme un buen cacho en la nariz… que nunca se sabe cuándo se puede quedar uno sin recursos y en la nariz la cosa queda guardadita pero muy a mano. Muy a dedo, mejor dicho.

El caso es que mis apestosos mocos dejarón de salir… eso sí mamá y papá aún ahora está dándome la charla por el tema. ¡No veas cómo se enfadaron por una tontería!

¿Creèis que me cabrán todos mis ”Plastidecores” dentro de la oreja?… Tendré que probar…

 
 

Fever

Ay maños qué malica he estado. A treinta y ocho de fiebre he llegao y claro quieras que no en este cuerpo tan chiquitín eso se nota.

Mamá me llevó al doctor y anduvieron metiéndome un palito por la boca que en otro sitio que yo me sé se lo podían haber metido.

Conclusión: ni puñetera idea de qué es lo que tengo, que si la garganta, que si algún virus, que si infección en la orina, que la orina es el pis por si alguien no lo sabía.

El caso es que me hacen tragar un liquidillo que sabe a rayos y centellas y mamá anda empeñada en que yo haga pis en una bolsita pero ah no, hasta ahí podíamos llegar, menuda soy yo para andar meando en cualquier lado.

En fin que estoy mucho mejor y mi hermanito sigue siendo mi principal preocupación… bueno esa y pillar el cangrejo cantarín, que es un monchón que mamá ha colgado en mi tumbonita y el muy… cangrejo no para de menearse y no hay manera de trincarlo.